dijous, 27 de novembre del 2014

Declaraciones de Lluís Pont

- ¿En primer lugar, algo de lo que te hayas podido impregnar?


Una de las cosas más importantes es la humildad. Cuando tú viajas a lugares donde no tienen nada, te ofrecen de todo y te das cuenta de que tú eres insignificante. Esto hace que te exijas y te obligues a valorar las cosas de un modo diferente.
Por otra parte, ir al 100%, tal vez al 110% con la situación en la que estamos viviendo ahora, pero sin lugar a dudas uno debe creer en sí mismo. Vosotros estáis hoy aquí, estáis con ilusión, pienso que no hay que tirar la toalla para nada, cuando encuentras una dificultad tienes que buscar la solución como sea porque si no hay solución no existe el problema.


- ¿Por qué Mongolia después de África?

África te dice mucho. Yo soy un amante de los desiertos y desconocía Mongolia. Había estado en otros desiertos, siempre he tenido la suerte de poder viajar, dentro de mis posibilidades, siempre humildemente. Lógicamente el desierto es un lugar donde no puedes gastar, con lo cual te permite hacerlo, viajar. Lo único que tienes que hacer es llegar. Me llama mucho la cultura de Mongolia y, además, he visto reportajes de su desierto y he pensado aquí quiero ir y, de hecho, tuve la oportunidad y me impresionó muchísimo. Pero también me decepcionó por el hecho de que es, lógicamente, generacional, junto a una tienda de las de ellos había un Toyota de último modelo. Esta Mongolia que yo creía que me encontraría no la encontré tal como pensaba, pero es un país que invito a ver porque es impresionante.


- ¿Por qué fotografías y no otra cosa?

Fue algo que se nos ocurrió, no podíamos hacer otra cosa. Era una forma de comunicarse, era una experiencia, una vivencia. El hecho de que la gente se pudiera quedar con su propia risa. Es un recuerdo, es algo inolvidable.


- ¿Algo negativo que te haya sucedido a ti y a tus compañeros de viaje?

Realmente, negativo nada. En el sur, en las zonas de Congo y Nigeria, hemos tenido experiencias duras, pero no negativas. Son momentos en los que no sabes si tirar o no adelante. Quizás en Camerún tuvimos lo más parecido a una experiencia negativa, pero por su cultura. Le hicimos una fotografía a un señor y nos amenazó, o le dábamos la foto o nos mataba. Uno encuentra problemas si los busca. Cuando viajas por el mundo tienes que respetar y te respetan.


- ¿Están predispuestos los africanos con vuestra causa? ¿Sabían el por qué de las fotografías?
Sí. Bueno, lo sabían después. Para ellos es algo desconocido totalmente. Entonces, el hecho de hacerle una fotografía y dársela, lo que hace es acercarte a él. Primero hay un momento de rechazo, pero luego hay mucha proximidad. Es todo mucho más positivo que no negativo.


- ¿Por qué elegiste África?
Porque, desgraciadamente, es el gran desconocido. Creo que la cultura africana está por encima de todo.


- ¿Cómo empezó tu pasión por el viaje?
Creo que cuando nací. La pasión la llevas dentro. Hay gente que es más viajera y hay gente que lo es menos, hay gente que tiene más posibilidades y otras menos. Cuando uno viaja tiene que vivir lo que está viviendo, no tiene que ir a buscar. Tienes que dejar fluir, dejarte llevar


- ¿Qué le dirías a alguien que termina la carrera y que quiere seguir tus pasos?
No soy nadie para dar un consejo a nadie, pero, en todo caso, que cuando uno se propone algo, sacarlo adelante, adquirir el máximo de conocimientos posibles. Además, hay una segunda parte que es la interior, la de la voluntad, la de las ganas, y eso no se debe perder nunca, aunque haya muchos problemas por delante, muchos obstáculos, muchos escalones a subir, si tú crees, llegarás.


- ¿Y después de Mongolia?

Si todo va bien el proyecto que quiero hacer es desde Alaska hasta la tierra del fuego.