-
¿En primer lugar, algo de lo que te hayas
podido impregnar?
Una de las cosas más
importantes es la
humildad. Cuando tú viajas a
lugares donde no tienen nada, te ofrecen de todo y te
das cuenta de que tú eres insignificante. Esto hace que te exijas y te obligues
a valorar las cosas de un modo diferente.
Por otra parte, ir al 100%, tal
vez al 110% con la
situación en la que estamos viviendo ahora, pero sin lugar a dudas uno debe creer en sí
mismo. Vosotros estáis hoy aquí, estáis con
ilusión, pienso que no hay que tirar la toalla para nada,
cuando encuentras una dificultad
tienes que buscar la solución como sea porque si no
hay solución no existe el problema.
- ¿Por qué Mongolia después de África?
África te dice mucho.
Yo soy un amante
de los desiertos y desconocía Mongolia. Había
estado en otros desiertos,
siempre he tenido la suerte de poder
viajar, dentro de mis posibilidades, siempre humildemente.
Lógicamente el desierto es un lugar donde no puedes gastar, con lo cual te
permite hacerlo, viajar. Lo único que tienes que hacer es llegar. Me llama mucho
la cultura de Mongolia y, además, he visto reportajes
de su desierto y
he pensado aquí quiero ir y, de hecho, tuve
la oportunidad y me impresionó
muchísimo. Pero también me decepcionó por el hecho de que es, lógicamente, generacional, junto a una tienda de las de ellos
había un Toyota de
último modelo. Esta Mongolia que yo creía
que me encontraría no la encontré tal como pensaba,
pero es un país que invito a ver porque es
impresionante.
- ¿Por qué fotografías y no otra cosa?
Fue algo que se nos ocurrió, no podíamos hacer
otra cosa. Era una
forma de comunicarse, era una experiencia, una
vivencia. El hecho de que la gente
se pudiera quedar con su propia risa. Es
un recuerdo, es algo inolvidable.
- ¿Algo negativo que te haya sucedido a ti y a tus
compañeros de viaje?
Realmente, negativo nada. En el sur, en las zonas de Congo y Nigeria,
hemos tenido experiencias
duras, pero no negativas.
Son momentos en los que no sabes si tirar o no
adelante. Quizás en
Camerún tuvimos lo más parecido a
una experiencia negativa, pero por su cultura. Le
hicimos una fotografía a un señor y nos amenazó,
o le dábamos la
foto o nos mataba. Uno encuentra problemas
si los busca. Cuando viajas por el mundo tienes que respetar y te respetan.
- ¿Están predispuestos los africanos
con vuestra causa?
¿Sabían el por qué de las fotografías?
Sí. Bueno, lo sabían después. Para ellos es algo desconocido totalmente. Entonces, el hecho de hacerle una fotografía y dársela, lo que hace es acercarte a él. Primero hay un momento de rechazo, pero luego hay mucha proximidad. Es todo mucho más positivo que no negativo.
- ¿Por qué elegiste África?
Porque, desgraciadamente, es el gran desconocido. Creo que la cultura africana está por encima de todo.
- ¿Cómo empezó tu pasión por el viaje?
Creo que cuando nací.
La pasión la llevas
dentro. Hay gente que es más viajera y hay gente que lo es menos, hay gente que tiene más posibilidades y otras menos. Cuando uno viaja tiene
que vivir lo que está viviendo,
no tiene que ir a buscar. Tienes que dejar fluir,
dejarte llevar
- ¿Qué le dirías a alguien que termina la carrera y que
quiere seguir tus pasos?
No soy nadie para dar un consejo a nadie,
pero, en todo caso, que cuando uno se
propone algo, sacarlo
adelante, adquirir el máximo de
conocimientos posibles. Además,
hay una segunda parte que es la interior, la de la
voluntad, la de las ganas, y eso no se debe perder nunca, aunque haya muchos problemas por
delante, muchos obstáculos,
muchos escalones a
subir, si tú crees, llegarás.
- ¿Y después de Mongolia?
Si todo va bien el
proyecto que quiero hacer es desde
Alaska hasta la tierra del fuego.