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De derecha a izquierda: Jordi Antolín, Agustí Morales, Júlia Granell y Mª Dolores Masana, que formaron parte de la mesa redonda: "Viajes y Cooperación: Proyectos e Ideas" |
El año 2005 Jaume Sanllorente viajó a la India por placer. Se encontró ahí un país con una extrema pobreza, y en concreto, con un orfanato en Bombay que cerró, dejando a sus niños en la calle. Jordi Antolín ha explicado así el origen de Sonrisas de Bombay, y ha dejado claro desde el primer momento la íntima relación entre viaje y cooperación. Sanllorente volvió a Bombay y desde entonces la organización ha atendido enfermos, educado niños y formado mujeres, cada año con más éxito. A pesar de ello, Antolín ha explicado que el trabajo de la organización no se limita al trabajo sobre el terreno, sino también a la sensibilización. Sonrisas de Bombay, ha contado, no apuesta por el voluntariado internacional, sino por dar la oportunidad a las personas locales. Sí que apuesta, sin embargo, por apoyar los viajes a la India para conocer el proyecto, y es que este es para ellos el binomio: "una oportunidad de sensibilización, para las personas que van al terreno, de conocer una realidad que, sin viajar, no podrían conocer".
El proyecto de Médicos Sin Fronteras nació en 1971, en la Guerra de Biafra, de la mano de un grupo de médicos y periodistas, partiendo del Comité Internacional de la Cruz Roja. Agustí Morales ha contado que la función de la organización es conocer las historias de los pacientes, no solo tratarlos. Según Morales, viajar permite conocer aquello que los medios, por falta de intereses económicos, no cubren. A pesar de ello, ha defendido que en Médicos Sin Fronteras el viaje no es para el viajero, sino para el paciente.
Inspirada en esta Médicos Sin Fronteras, nació en 1985 Reporteros Sin Fronteras. Mª Dolores Masana ha contado que la organización se vertebra en tres ejes: la defensa de la libertad de expresión, la ayuda a los periodistas que trabajan en sitios de conflicto y la denuncia contra la censura". Masana ha remarcado la importancia de pasar desapercibidos en los lugares de conflicto, la necesidad de documentarse e ir con humildad al territorio en guerra, y de contar las realidades a través de pequeñas historias, libres de versiones oficiales. Masana ha defendido con el corazón la profesión del periodista. Al final de la mesa redonda uno de los asistentes le preguntó "¿Por qué si el periodismo está tan mal hay tanta gente aquí, estudiando esta carrera?", a lo que respondió impulsivamente "porqué es la mejor profesión del mundo", provocando un estallido espontáneo de aplausos del público.
Servicio Civil Internacional nace también del conflicto. El campo de trabajo de Verdún, tras la Primera Guerra Mundial, fue la primera piedra de la organización, que ha sido representada por Júlia Granell. Su objetivo principal, según ha contado, es el de construir la paz positiva, apoyando estructuras locales ya existentes a través de una red internacional. Su voluntariado se basa precisamente en apoyar proyectos asociativos en todo el mundo. Granell cree que, a través del tejido asociativo, se harán visibles las situaciones que denuncian.