- ¿Tenéis algún criterio para
repartiros los territorios de conflicto teniendo en cuenta que una mujer
pudiera tener más dificultades en los países más patriarcales?
Alejandra: A parte de ser compañeros, Jalis y yo somos
colegas. Además, tengo dos niños y mi novio está harto de que me meta en líos.
Así que por ejemplo, a Ucrania no quería ir. Hemos estado en México y Brasil,
pero intento evitar sitios más conflictivos como Afganistán. Me
da miedo que me pongan una bomba. En ese sentido, me siento más protegida en
América Latina, la conozco más, voy con Marcela, que es de confianza. En cambio, creo que Jalis ha hecho reportajes
con un poco más de riesgo.
Jalis: Si te vas a una guerra es más lógico que vaya yo
porque no tengo hijos.
Alejandra: A ver puede que sea una tontería lo que estoy
diciendo porque he estado en México, en Venezuela, en lugares muy peligrosos.
Pero realmente lo que me da más miedo es en Ucrania porque están en una guerra.
Entonces, Jalis ha decidido que va él porque es un poco más valiente que yo.
Jalis: Básicamente hay que ser consecuente con las
circunstancias de cada uno. Estas circunstancias te llevan a este tipo de
cuestiones, sobre todo, siendo amigos. Si a lo mejor es una persona con la que no
te llevas bien, te lavas un poco las manos. Pero siendo amigos desde hace muchos
años, no es nuestro caso.
Alejandra: Nos repartimos los temas igual que en Encarcelados. Mi productora
de contenidos es colombiana y tiene muchos contactos allí.
- ¿Has tenido algún problema para acceder a la
información por el hecho de ser mujer?
Alejandra: No, creo que al revés, que casi mejor. De hecho, somos
un equipo muy pequeño porque solo vamos el cámara, y el productor de contenidos
que es un gustazo porque nos consigue todas las entrevistas, todas las cosas,
está pendiente de todo. Además ella también es chica, así que creo que nos
beneficia.
- ¿Qué pensáis de que la tendencia
en el periodismo sea cada vez más a convertirse en un receptor o retwitteador
de verdades manipuladas que nos llegan, en lugar de ir a buscarlas?
Jalis: Evidentemente nos resulta lamentable. Ojalá
pudiera haber muchos más compañeros que tuvieran la suerte que tenemos
Alejandra y yo. Lo decía antes Rosa María Calaf que se sentía una privilegiada.
Nosotros igualmente nos sentimos muy privilegiados de poder hacer reporterismo
internacional y de conflictos. Así que ojalá las empresas hicieran esta apuesta
por tener un equipo, dos equipos, que pudieran mandar a diversas partes del
planeta para poder tener una versión de primera mano de lo que ocurre. Me da
pena que no haya más cadenas que apuesten por este tipo de equipos.
- ¿En qué zonas
habéis pasado más miedo personalmente?
Alejandra: En todos los reportajes de En tierra hostil,
incluso en Encarcelados no voy a negar que he pensado muchas veces ¡qué hago yo
aquí! Tampoco somos unos kamikazes
Jalis y yo, y por eso, estamos donde estamos. Medimos mucho los riesgos. Antes
de entrar con el equipo, que somos tres, decidimos todo. No tenemos a nadie por
encima que nos diga lo que tenemos que hacer. Entonces valoramos riesgos. Por
eso, antes de entrar a enfrentar a los miembros de un comando, que te tienes
que meter en una favela por la noche que tienen un enfrentamiento con la policía
y los tíos están arriba con los fusiles en la montaña. Valoramos qué porcentaje
de seguridad tenemos. En ese caso, tenemos a Marcela, que es genial, y vamos
de la mano de los que mandan en el comando. Entonces, ellos ya lo saben, están
avisados y nos dicen: tenéis una hora para hacer la entrevista, sois españoles, estáis
acreditados, podéis entrar. En muchos
sitios me fio mucho más de la gente que de la misma policía. Muchas veces no hemos
entrado, yo he dicho que no. Si hay 90 – 95% de seguridad entramos, si hay un
80% ya no entramos. Somos muy conscientes y cuando hay algún tipo de peligro
nos vamos de allí.
Jalis: He vivido una situación complicada en Ucrania. Más
allá del tiroteo, luego fuimos a ver las consecuencias de la guerra en ciudades
como Sloviansk o Lugansk, que están mucho más al norte de Donetsk, que están
realmente bombardeadas. A veces vas a una ciudad que está desierta y muchas
veces son ciudades que tienen debajo de los bloques de viviendas un gran búnker.
Son viviendas construidas en la posguerra después de la Guerra Mundial y
algunas tienen búnkers que están siendo ocupadas ahora. Y estando en las
afueras de Sloviansk, en Kromatov, estábamos grabando un tanque, habíamos
estado con milicianos prorusos para que nos enseñaran cómo estaba la ciudad.
Nosotros damos voz a todas las partes y estábamos grabando un tanque como el
que había tirado el avión y estábamos filmando justo en ese mismo instante. Los
milicianos rusos con los que habíamos estado ya se habían marchado. En ese momento, nos observan otros que no sabían que habíamos estado con ellos contando su versión. Y de
repente, te ven al fondo grabando un tanque, no saben quién eres, solo saben
que eres uno que tiene una cámara. Así que vienen a la carrera y armando los
kalashnikovs, que tienen un cerrojo con un sonido muy particular que hacen ¡CLAK,
CLAK, CLAK! Entonces dejas de grabar, bajas la cámara e intentas explicar. Menos mal que ibamos con un fixer y que nos dieron
tiempo para hablar, ya que afortunadamente en aquella situación no dispararon. Es
la única vez que he dicho: ¡qué disgusto le voy a dar a mi madre!
- ¿Cuánto tiempo de preproducción
hay en vuestro trabajo?
Alejandra: En cuanto al tiempo cada vez hay menos dinero en
la televisión y nosotros somos afortunados. La preproducción
de En tierra hostil se ha hecho en nueves meses desde que empezamos, que son 12
capítulos. Era mucho más fácil la producción de las cárceles, el conseguir los
accesos. Encarcelados era un formato estupendo, barato. Una vez has conseguido
el acceso a las cárceles con un cámara, un reportero y una productora entras en la cárcel y conseguido. Por su parte, En tierra hostil se complica más, no tenemos tanto tiempo para producir, íbamos con un planning que se
cambiaba constantemente. Somos un equipo que nos conocemos desde hace mucho
tiempo, que trabajamos la calle, somos callejeros…
- ¿Podéis escoger el perfil de la
persona o no tenéis opción para escogerlo?
Alejandra: Los perfiles los buscamos nosotros una vez nos hemos
repartido los países. Por ejemplo, en Brasil me parecía interesante tener como
perfil al típico niño pijo de Pozuelo, que había ido a vivir la vida loca a las
favelas de Rio de Janeiro. O por el contario, a una persona que llevaba cuatro
años en paro en España y se había ido a una favela porque no tenía ni cien euros
para llegar a fin de mes.