| Cristina Morató, Pepa Roma y Rosa María Calaf en la presentación. Fuente: Elaboración propia |
Rosa María Calaf ha explicado lo vital de viajar, de conocer lugares diferentes. Sobre todo, ha animado a las mujeres a viajar solas, a aprender del viaje, porque "cuando empiezas a viajar es de por vida". La periodista empezó a viajar sola con 17 años y a lo largo de su carrera ha viajado a 178 países, la gran mayoría a cubrir noticias de conflictos armados. Añade que una de las consecuencias de la globalización es que el mundo es un lugar cada vez más pequeño para viajar". Finaliza su intervención con una cita de Hemingway: "Mi casa no es para vivir, es para volver".
Por su parte, Pepa Roma ha comentado que antes era más fácil viajar, no había tanta hostilidad como ahora. "Un ejemplo es la India y los trenes ocupados por hombres, pues antes había facilidades para las mujeres, ahora no". En su casa siempre ha habido predisposición por el viaje y la escritora creció en un período de revolución sexual. Antaño, la mujer viajaba para experimentar sus vivencias, la sexualidad femenina. Afirma que "la mujer buscaba lo humano, el viaje como descubrimiento de una misma".
Por último, Cristina Morató ha relatado cómo se inició en el mundo viajero a los 20 años en Suramérica. Le marcó la vida un ensayo que escribió sobre mujeres viajeras. "Esta experiencia me cambió la vida por completo" afirmaba la periodista. Destaca la importancia de mujeres viajeras del siglo XIX como Mary Kingsley, que viajó a África a seguir los estudios tribales de su padre. La escritora comenta que a Kingsley en una ocasión le dijeron: "solo le daré el billete de ida, no el de vuelta" porque ninguno regresaba con vida. La mujer viajera estaba mal considerada en el siglo XIX y Morató ha afirmado que existía un proverbio que decía "peregrina salió, puta volvió".
A pesar de las dificultades que ha sufrido la mujer, la periodista acaba su intervención con la cita "los viajes alargan la vida, el mejor botox es la curiosidad".